Dioramas creados a partir de basuras bonitas y restos de taller.
Este proyecto nació justo después del confinamiento por el COVID-19. Durante el tiempo de encierro, cumplidas las necesidades básicas, cada uno añoraba hacer determinadas cosas. Muchas personas echábamos de menos pasear: caminar, respirar, llenar la mirada de paisajes, con la misma necesidad que llenar el plato en la mesa.
Por eso en los primeros paseos, aquellos limitados en el espacio y el tiempo, nos bebimos los horizontes pero también cada brizna a la vera del camino. Paisajes de cerca y de lejos, renovados y frescos después de tantos meses intocados por nuestra mano y nuestros ojos.
Los miramos y los caminamos, felices de haberlos conservado, con el placer de recuperar aquello de lo que has sido privado. Y quisimos conservarlos, para que no se gasten, para tenerlos cerca, guardarlos en casa por si de nuevo los perdíamos.
Así nacieron estos paisajes de bolsillo para, igual que ocurre con una lata de sardinas, ofrecer a una visita inesperada, guardar para una urgencia del alma, regalarnos horizontes si los perdemos un tiempo.
De mirada curiosa, amante de lo pequeño, lectora de imágenes y coleccionista de encuentros, desarrollo mi vida profesional de manera muy personal.
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PROGRAMA KIT DIGITAL COFINANCIADO POR LOS FONDOS NEXT GENERATION (EU) DEL MECANISMO DE RECUPERACIÓN Y RESILENCIA